
No me sorprende en lo absoluto las declaraciones de Marco Enríquez Ominami en el contexto de su gira por Concepción respecto a su “eventual gobierno”, donde manifiesta “queremos gobernar con los mejores, sin distinción ideológica”. El relativismo que Enríquez Ominami hace patente, no es nada nuevo en política; ya Lavín lo había planteado, siguiendo Piñera y ahora sumándose Marco.
A mi juicio este es un discurso instalado en algunos sectores de derecha tendiente a menoscabar la política y subvalorar las visiones de país que tienen una perspectiva de futuro como lo es, con aciertos y errores lo realizado por los gobiernos de la Concertación.
Creo que la política es una cuestión donde deben existir posiciones antagónicas y ciertos consensos, siendo Enríquez Ominami, con esas expresiones una opción poco seria y un proyecto que se convierte en la antitesis de la política (entendida esta como la construcción de mayorías que permiten generar cambios sustanciales con una mirada ideológica, y un diagnostico de correlación de fuerzas que permitan generar esos cambios) que solamente beneficia y avala el discurso de la política superflua y con vocación de menoscabo a los proyectos de país que la derecha sistemáticamente desde la dictadura hasta hoy ha pretendido instalar. No nos dejemos engañar, ni nos ilusionemos con espejismos que cuan ventarron se diluye en el desierto.
A mi juicio este es un discurso instalado en algunos sectores de derecha tendiente a menoscabar la política y subvalorar las visiones de país que tienen una perspectiva de futuro como lo es, con aciertos y errores lo realizado por los gobiernos de la Concertación.
Creo que la política es una cuestión donde deben existir posiciones antagónicas y ciertos consensos, siendo Enríquez Ominami, con esas expresiones una opción poco seria y un proyecto que se convierte en la antitesis de la política (entendida esta como la construcción de mayorías que permiten generar cambios sustanciales con una mirada ideológica, y un diagnostico de correlación de fuerzas que permitan generar esos cambios) que solamente beneficia y avala el discurso de la política superflua y con vocación de menoscabo a los proyectos de país que la derecha sistemáticamente desde la dictadura hasta hoy ha pretendido instalar. No nos dejemos engañar, ni nos ilusionemos con espejismos que cuan ventarron se diluye en el desierto.
Hay que actualizar, estimado . . .
ResponderEliminargrata sorpresa, hay que aprovechar el espacio !